Dos morenas se besan a fondo en la cama, se quitan el encaje rojo y pasan del juego de pezones y los dedos a un largo lengüetazo.
Se besan cara a cara hasta que cae la camisa de cuadros y queda el encaje rojo. En la cama las manos recorren caderas y culo, la lencería desaparece y las lenguas bajan de la boca a los pezones. Unos dedos abren un coño depilado y una se arrodilla entre los muslos de la otra para lamerla despacio y mojado. Terminan abrazadas, besándose otra vez.
La luz del día, las sábanas blancas y los cojines rojos lo mantienen íntimo. Pelo castaño largo, tetas naturales y uñas brillantes llenan los planos de labios, pezones y piel húmeda. Todo va lento, hambriento y muy cerca.