Un hombre peludo en jersey se pajea la polla enorme sin cortar en la cama, parando y siguiendo según el juego del semáforo.
Se recuesta en una cama gris con un jersey granate y se pajea una polla enorme sin cortar en un juego de semáforo. Verde es seguir, amarillo es bajar el ritmo y rojo es quedarse quieto con el puño en el tronco. Sonríe a la cámara, se echa un brazo detrás de la cabeza y desliza la mano húmeda por el glande mientras las luces cambian. Sale un cartel de no pares, aprieta el ritmo y echa los hombros atrás cuando por fin pierde el control.
La luz suave y la cámara fija dejan su cara y esa polla pesada en el mismo plano. El pare y sigue, la mirada al objetivo y la sonrisa en cada rojo hacen que la espera sea juguetona y cruel.