Un hombre con barba y gorra, en la cama del dormitorio, echa las piernas atrás y se chupa su propia polla, lamiendo y pajearse entre mamadas largas.
Se sienta en la cama con camiseta negra y gorra y se trabaja la polla con la mano. Bebe de una botella, luego se echa las piernas por encima de los hombros y se la mete en la boca. Lame, besa y chupa el glande, lo deja sobre la lengua y abre el culo y las plantas hacia la cámara. Mira el móvil sin salir de la postura, vuelve a bajar y se limpia la boca con una toalla antes de acercarse.
Luz suave de dormitorio, puertas blancas y una cámara fija. La barba, los tatuajes del brazo y los muslos peludos siguen en plano mientras aguanta la mirada, juguetón por lo lejos que llega a doblarse. La camiseta y la gorra no se las quita.