Dos mujeres tatuadas hablan en la cocina, luego se restriegan en la cama con los tacones puestos, y una se la come a la otra.
Hablan en una cocina luminosa: una con melena corta, aro en la nariz y tatuajes en el brazo, la otra con el pelo largo teñido de rojo y los brazos cruzados. En la cama se desnudan. La de pelo corto se queda en tanga y tacones negros, la penetra con los dedos y luego se pone sobre su cara. Entrelazan las piernas y se restriegan, y termina con la del pelo rojo comiéndosela.
La luz del día entra por las persianas blancas y cae sobre sábanas grises y piel desnuda. Los tatuajes, un collar dorado y el aro brillan mientras pechos naturales y cuerpos depilados se aprietan. El rollo es hambriento y juguetón, sonrisas entre gemidos, tacones en el colchón todo el rato.