Una rubia tatuada con vestido rojo quema el pasado y luego cabalga a un calvo musculoso junto a la piscina y por todo el dormitorio.
Lo dice claro con un vestido rojo ajustado, vacía el armario y quema lo que sobra junto a un coche blanco. Un beso pasa a tenerlo en la boca, todavía vestida, y después se sube junto a la piscina y cabalga al aire libre. Dentro se embadurna de aceite, se hunde en vaquera invertida, lo toma desde atrás y lo baja a misionero mientras se besan. Más tarde queda tumbada bajo él con la cámara rodando, y al final los dos están desnudos junto a la piscina y ella pide la cama.
El pelo rubio ondulado, el tatuaje de la espalda y las curvas brillantes no salen de plano. Él es calvo, muy musculoso y lo bastante grueso para que cada restregón se note. La luz del día, las sábanas blancas y ese brillo en la piel lo dejan pulido, hambriento y cerca.