Una doctora rubia examina a su paciente tatuada con bata y guantes, luego se desnuda, le da las tetas y se restriega arriba.
Una paciente morena con vestido rojo llega a la revisión de una doctora rubia. Se besan, hablan de la visita, le ponen el tensiómetro y le auscultan el pecho con el fonendoscopio. En la camilla, los guantes recorren la piel desnuda: hombros, vientre y espalda. La doctora se quita la bata, deja ver un sujetador de encaje negro y las dos acaban desnudas. Se sube encima, le ofrece las tetas y se restriega mientras la polla de la paciente aparece en un primer plano desde atrás.
La luz suave de la ventana y la consulta en silencio alargan el calentón. Los tatuajes marcan el brazo y las costillas, las tetas grandes de la doctora llenan el plano y los guantes morados vuelven clínico cada roce antes de que se ponga hambriento.